La feria alemana volvió a confirmar en 2025 su condición de gran termómetro de la industria del videojuego
Con más de 335.000 visitantes, cerca de 1.500 empresas y 230.000 metros cuadrados de exposición, la Gamescom 2025 ofreció un escaparate sin igual para tomar el pulso a un sector que, pese a la incertidumbre, sigue mostrando músculo creativo.
El contexto no es sencillo: pese a que el sector atraviesa varios años difíciles de transición, nunca se habían presentado tantos títulos como en este año. Entre las grandes compañías, Capcom se llevó buena parte de la atención con la nueva entrega de Resident Evil, el futurista Pragmata y la esperada aventura de samuráis Onimusha, saga de buen recuerdo entre los aficionados.
Microsoft, por su parte, confirmó el lanzamiento en octubre de su nueva consola portátil ROG Xbox Ally, mientras que Nintendo sorprendió con el regreso de Kirby a través de Kirby Air Riders, previsto para noviembre. Aun así, el título más esperado fue Silk Song, la secuela indie que logró congregar las colas más largas de la feria.
Precisamente, el protagonismo de los estudios independientes fue otro de los grandes titulares. Desde propuestas artísticas como Echoes of Mora, de la joven berlinesa Nami Hansen, hasta el éxito del catalán Óscar Villalobos y su estudio Dust Games con el party game Roombattle, los proyectos pequeños demostraron que también tienen hueco en un ecosistema cada vez más polarizado. Pese a todo, la feria ha recuperado niveles prepandemia en un momento en el que cambian tanto los modelos de negocio como la propia audiencia del videojuego.
En este escenario internacional, Madrid in Game tuvo un papel destacado. La iniciativa del Ayuntamiento de Madrid volvió a estar presente en la zona Business del Pabellón de España, dando visibilidad a startups del Start IN UP Program. Diez compañías madrileñas, entre ellas Atabey Creations, Somni Games Studios o Mobius Audio, presentaron sus proyectos ante profesionales, inversores y medios internacionales.
Además, Madrid in Game debutó como colaborador de la European Game Night, evento paralelo que reúne a los estudios indie más prometedores de Europa. Dos equipos madrileños compitieron en un pitch contest cuyo premio refuerza la conexión entre Colonia y el Campus del Videojuego en la capital. Un movimiento que, más allá de mostrar talento, es toda una declaración de intenciones: Madrid quiere jugar en la primera división internacional del gaming.