En esta web no solemos hablar de lanzamientos de videojuegos, pero Crisol: Theater of Idols tiene un significado especial para el Clúster. Se trata del debut de Vermila Studios, estudio madrileño formado por un equipo de apenas 25 personas, que llegará este 10 de febrero a PC y consolas con una propuesta de survival horror muy personal, apoyada además por Blumhouse Games, el sello dedicado al videojuego de la icónica productora cinematográfica de terror.
Crisol es relevante para el Clúster del Videojuego de Madrid por el papel que juega una de las figuras clave de este proyecto dentro del ecosistema del sector. David Carrasco, CEO de Vermila Studios, forma parte de nuestra junta directiva del Clúster, un vínculo que ejemplifica cómo el talento empresarial que impulsa estudios independientes en la región también contribuye activamente a fortalecer la industria desde la experiencia propia.
Ambientado en Hispania, una versión ficticia, oscura y atemporal de España, Crisol construye su identidad a partir del folclore, la imaginería religiosa y una iconografía tan reconocible como inquietante. Tal y como recoge el reportaje publicado en El País sobre el juego (enlace), la inspiración surge de la observación directa de la tradición: tallas procesionales, relicarios, madera policromada y una sensación constante de amenaza que se cuela tanto en lo visual como en el diseño sonoro. Los aficionados más veteranos encontrarán similitudes con clásicos de la talla de Bioshock.
En lo jugable, Crisol introduce una mecánica tan original como incómoda: las armas se alimentan de la propia sangre del protagonista. Esta decisión, según explica Carrasco, refuerza la esencia del survival horror y obliga a pensar cada enfrentamiento, priorizando la gestión de recursos frente a la acción directa.
La crítica especializada ha puesto el foco en el potencial del título. HobbyConsolas, que ya ha dedicado varios avances al juego (enlace), lo ha definido como “uno de los juegos españoles más prometedores de los últimos años”, destacando su identidad artística, y su capacidad para reinterpretarlas desde una mirada propia.
Crisol: Theater of Idols no solo es un debut esperado: es también un ejemplo de cómo el videojuego español puede dialogar con su cultura, evitar la caricatura y competir en ambición y personalidad en el mercado internacional.