Los deportes electrónicos en nuestro han experimentado un crecimiento notable, aunque no exento de desafíos. Si bien el sector ha avanzado en términos de profesionalización y reconocimiento, también ha enfrentado obstáculos a los que solo los clubes más previsores han sabido enfrentarse
En 2017, España ya contaba con una base sólida de jugadores, estrellas a nivel internacional y equipos equipos, destacando organizaciones como Giants Gaming, MAD Lions y Movistar Riders (los tres son miembros actuales y destacados del Clúster del Videojuego de Madrid, los dos últimos bajo la etiqueta de KOI). Sin embargo, el ecosistema aún era inestable, aunque con audiencias equiparables o superiores a otros países europeos. Pocos años antes, la creación de la Superliga de League of Legends por parte de la LVP (Liga de Videojuegos Profesional, uno de nuestros más recientes socios) marcó un paso adelante.
Entre 2018 y 2020, el auge de plataformas de streaming como Twitch y la entrada de grandes patrocinadores ayudaron a la expansión del sector. Empresas como Telefónica, GGTech y LaLiga (todos miembros del Clúster) apostaron por los esports, y clubes de fútbol tradicionales como el FC Barcelona comenzaron a participar en competiciones electrónicas. Sin embargo, otros proyectos nacieron con expectativas poco realistas y una monetización difícil, lo que llevó al cierre o reestructuración de varias iniciativas.
La pandemia de 2020 trajo consigo un aumento en la audiencia de los esports, pero también expuso sus debilidades, sobre todo en ausencia de eventos presenciales. Las organizaciones tuvieron que adaptarse para sobrevivir a un renacimiento que sucedió a partir de 2021. Fue entonces cuando la profesionalización del sector continuó, pero con una mayor toma de conciencia sobre sus objetivos y limitaciones.
Madrid y Barcelona se consolidaron como epicentros del gaming en España, y especialmente gracias a iniciativas como la capitalina Madrid in Game. Surgieron academias para formar a futuros talentos y las universidades comenzaron a incluir programas educativos sobre esports y videojuegos. Muchos de nuestros socios provienen de ese sector: U-TAD, la Universidad Europea de Madrid, la Complutense, la Rey Juan Carlos, el CEU, Voxel School o Udit, nombres de reconocido prestigio que certifican el momento actual del ocio electrónico.
El futuro de los esports en España dependerá de la capacidad del sector para diversificar sus fuentes de ingresos y construir un ecosistema más autosuficiente. Algo que perseguimos con fuerza desde las posibilidades que ofrece el Clúster del Videojuego de Madrid: búsqueda de talento, generación de oportunidades de negocio y networking y asesoría. Con el respaldo oficial de una región solvente que cree en la industria más entretenida que existe.